Juventud, legalidad y visión estratégica desde Tepeapulco
Por: Redacción SUMMA 14 de Julio de 2025 | Ciudad de México
En la arquitectura institucional de los municipios, el Órgano Interno de Control (OIC) juega un rol fundamental, aunque a menudo poco visible: vigilar el cumplimiento normativo, evaluar el desempeño de los servidores públicos y garantizar que cada peso del erario se utilice de forma eficiente, legal y transparente. No es exagerado afirmar que la integridad de una administración municipal comienza —o se debilita— en su contraloría.
En un contexto nacional donde los gobiernos locales enfrentan crecientes exigencias ciudadanas, presiones presupuestales y una constante percepción de opacidad —según el INEGI, más del 86% de los mexicanos desconfía de la gestión municipal en materia de corrupción—, la figura del contralor cobra más peso que nunca.
Sin embargo, no todos los municipios operan con la misma visión. Mientras algunos ven en la contraloría un simple requisito normativo, otros la han convertido en un eje articulador de gobernanza, legalidad y desempeño. Uno de los casos más representativos de esta evolución institucional es el del municipio de Tepeapulco, Hidalgo.
Un perfil atípico en el servicio público: juventud con dirección institucional
Con 30 años de edad, el Lic. Marco Antonio Cervantes Espinoza se posiciona como uno de los contralores municipales más jóvenes del país. Aunque México no cuenta con un registro público sistematizado sobre la edad promedio de los titulares de los OIC municipales, su trayectoria y cargo actual lo colocan como un referente generacional en funciones de alta responsabilidad.
Lejos de tratarse de un nombramiento decorativo, su desempeño ha sido sólido, estratégico y comprobable. Desde el inicio de la actual administración municipal, encabezada por el Ing. Alfredo González Quiroz, el Órgano Interno de Control en Tepeapulco ha fortalecido sus procesos de fiscalización, instaurado mecanismos de evaluación normativa, auditado la ejecución presupuestal en tiempo real y consolidado una cultura organizacional basada en la legalidad y la eficiencia.
En otras palabras: la contraloría ya no actúa solo para sancionar, sino para prevenir, corregir y construir gobernanza desde dentro.
Contraloría con rostro humano y resultados técnicos
Uno de los principales activos del Lic. Cervantes Espinoza es su capacidad de articular dos mundos que rara vez conviven en el ámbito público: la rigurosidad legal y la proximidad ciudadana. Esto se refleja en su trabajo diario, que combina auditorías internas, revisión de marcos reglamentarios y seguimiento al ejercicio del gasto, con espacios de atención directa a la ciudadanía, visitas de supervisión a obras y colaboración transversal con otras áreas del Ayuntamiento.
El resultado ha sido una mejora notable en la ejecución de políticas públicas, una mayor coordinación interinstitucional y, sobre todo, un ejercicio del gasto que se traduce en obras útiles, bien ejecutadas y de alto impacto social, supervisadas desde su origen con criterios técnicos y normativos.
Este modelo de contraloría cercana, resolutiva y con liderazgo joven no es común en el panorama municipal mexicano, pero en Tepeapulco se ha convertido en una política institucional de facto.
Lo que representa: institucionalidad joven con visión de largo plazo
La presencia del Lic. Cervantes Espinoza en el gabinete municipal no es una anécdota ni una excepción: es un símbolo de que la juventud puede —y debe— ocupar espacios estratégicos en la administración pública cuando se conjugan tres factores clave: preparación técnica, liderazgo ético y visión de servicio.
Además, su papel en Tepeapulco demuestra que los órganos de control no deben limitarse a reaccionar ante irregularidades, sino que pueden convertirse en agentes activos de transformación institucional, si cuentan con perfiles con integridad y si existe voluntad política para darles autonomía y respaldo.
En tiempos donde la desconfianza ciudadana hacia el poder local es alta y la rendición de cuentas es más necesaria que nunca, casos como el de Tepeapulco marcan el camino para repensar el rol de los contralores como verdaderos garantes del buen gobierno.
Una nueva generación al servicio del orden institucional
Tepeapulco con su Gabinete fresco, alineado a la 4T y encabezado por un perfil joven y estratega no solo está innovando en su gestión administrativa, sino que está enviando un mensaje claro al resto del país: la renovación generacional en el servicio público no es un riesgo, es una oportunidad institucional. Y cuando esta renovación se da desde posiciones críticas como la contraloría municipal, el impacto no es menor: se fortalece la legalidad, se ordena el gasto, se dignifica el ejercicio público y, lo más importante, se devuelve la confianza a la ciudadanía.
La figura del Lic. Marco Antonio Cervantes Espinoza, como uno de los contralores más jóvenes y eficientes en funciones, representa esa nueva cara del servicio público mexicano: preparada, comprometida, cercana y con la convicción de que el control también puede ser sinónimo de desarrollo.
Redacción SUMMA
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