Cuando el Estado se actualiza a la versión de tus hijos
Por: Christian E.M.G. 13 de Octubre de 2025 | Ciudad de México
Si usted ha visto cómo un niño de 10 años resuelve cualquier problema con un celular, mientras usted todavía lucha con la impresora, entenderá perfectamente lo que es el Gobierno 4.0.
Durante años, nos acostumbramos a un gobierno de filas, formatos en triplicado y ventanillas que cerraban a las 3 pm. Era el gobierno análogo: lento y pesado como una enciclopedia de 20 tomos.
Pero algo cambió. Llegó la era digital y, tras ella, está naciendo lo que llamamos Gobierno 4.0.
¿Qué significa ese número y punto? Es simple: es el gobierno que deja de ser una oficina lenta para convertirse en una plataforma inteligente, como esas apps que le hacen la vida más fácil.
¿Cómo se nota un Gobierno 4.0?
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Ya no hace filas para un trámite: Lo hace desde el celular, a las 10 de la noche, en pijama. El gobierno está disponible 24/7.
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El gobierno “adivina” sus necesidades: Como cuando Netflix le sugiere una película. Si usted busca información sobre guarderías, el sistema le mostrará automáticamente becas escolares en su zona.
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Todo está conectado: Su CURP, acta de nacimiento, RFC y licencia de manejo dejan de ser papeles perdidos en diferentes oficinas. Se convierten en datos que viajan seguros entre instituciones para servirle mejor.
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Usted ayuda a tomar decisiones: Con apps donde reporta baches, propone mejoras o vota por proyectos comunitarios. Ya no es solo quejarse en la comida familiar, sino participar directamente.
¿Por qué es importante?
Piénselo así: si su banco le permite transferir dinero a otro país en dos minutos, ¿por qué sacar un acta de nacimiento debería tomarle medio día y un viaje al centro?
El Gobierno 4.0 no es sobre tecnología complicada. Es sobre:
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Ahorrarle tiempo (ese recurso que no vuelve).
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Ser transparente (saber en qué se gasta cada peso).
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Incluir a todos (que personas con discapacidad o en comunidades lejanas puedan acceder a los mismos servicios).
El desafío
El mayor reto no es técnico, es cultural.
Es como enseñarle a su abuela a usar WhatsApp. Requiere paciencia, confianza y demostrar beneficios claros.
La resistencia al cambio existe tanto en ciudadanos como en funcionarios, pero se vence con resultados visibles.
En conclusión
El Gobierno 4.0 no se trata de robots gobernando, sino de humanos usando la tecnología para hacer lo que siempre han hecho: servir a la comunidad, pero de forma más eficiente, transparente y cercana.
Es el paso natural de un gobierno que era como un teléfono fijo: estático y limitado, a uno que es como un smartphone: conectado, útil y siempre en la palma de su mano.
La pregunta ya no es si llegará, sino qué tan rápido aprenderemos a usarlo…
Como esos niños de 10 años que nos dan lecciones de paciencia digital cada día.
Christian Martínez Girón
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