Participación de jóvenes en política: los primeros pasos hacia el cambio
Por: Arantzazu Abreu Y Uriarte 20 de Octubre de 2025 | Ciudad de México
La política es mucho más que un partido
Muchas veces escuchamos la palabra política y automáticamente pensamos en partidos, campañas o discursos llenos de promesas.
Pero la política es mucho más que eso: es todo lo que hacemos cuando intentamos cambiar algo que no nos parece justo o que podría funcionar mejor.
Hacer política es involucrarse en la construcción de lo público, en las decisiones que impactan nuestro entorno y en los espacios donde se define el rumbo de una comunidad.
No se trata de colores ni logotipos, sino de acción, organización y propósito.
Cuando un grupo de vecinos se une para exigir alumbrado o mayor seguridad, están haciendo política.
Cuando un grupo de estudiantes impulsa cambios en su reglamento o propone un proyecto ecológico, también están haciendo política.
Incluso cuando alguien organiza una campaña en redes para promover el reciclaje o apoyar una causa local, está participando políticamente, porque busca incidir en la realidad colectiva y generar conciencia social.
La política no es exclusiva de quienes ocupan un cargo o tienen una estructura detrás.
Es un ejercicio ciudadano que empieza con la participación y la iniciativa.
Y la buena noticia es que no necesitas militar en un partido para involucrarte.
Puedes hacerlo desde tu escuela, una asociación civil, un colectivo, un movimiento juvenil o incluso desde tus redes sociales.
Crear contenido con sentido, levantar la voz o proponer soluciones también es hacer política.
La nueva generación de participación
Vivimos en una época en la que los jóvenes tienen más herramientas que nunca para ser escuchados.
Las redes sociales, los espacios universitarios y las plataformas digitales abren puertas para organizarse, comunicar y movilizar.
Desde una publicación que genera debate hasta un proyecto que mejora tu comunidad, cada acción cuenta.
Lo importante es entender que la política no está lejos: está en las decisiones que tomamos cada día y en la forma en que participamos en lo que nos rodea.
¿Por qué empezar desde joven?
Empezar temprano te da una ventaja enorme.
Cuanto antes te acerques a los espacios donde se toman decisiones, más aprendes sobre cómo funcionan las instituciones, cómo se mueven los intereses y cómo se construyen los acuerdos.
Descubres que la política no solo se estudia: se vive, se observa, se entiende y se transforma con experiencia.
Participar desde joven también significa tener una voz en las soluciones del presente, no solo del futuro.
Los jóvenes aportan energía, nuevas ideas, perspectiva tecnológica y una mirada más crítica ante los problemas tradicionales.
Por eso, involucrarse ahora no es solo un ejercicio de aprendizaje, sino una forma de que las nuevas generaciones influyan realmente en las decisiones públicas.
La red de crecimiento
Cada paso que das suma.
Las personas que conoces, los proyectos en los que participas y los foros donde opinas van formando una red que, con el tiempo, se convierte en tu mejor herramienta.
Esa red te abre puertas, te conecta con mentores y te da la confianza para impulsar tus propias iniciativas.
Con el tiempo, se transforma en un espacio de colaboración y apoyo capaz de cambiar tu carrera, tu comunidad o incluso tu país.
Y aunque no todos terminen dedicándose a la política profesional, las habilidades que se desarrollan ahí —liderazgo, comunicación, empatía, negociación, pensamiento crítico y trabajo en equipo— te sirven para cualquier camino que elijas.
Aprender a dialogar, escuchar y construir consensos te prepara tanto para la vida pública como para la personal y profesional.
La política como servicio, no como poder
Participar es crecer.
Es aprender que la política no se trata de poder, sino de servicio; no de protagonismo, sino de impacto.
Los jóvenes tienen la oportunidad de redefinir la forma de hacer política: más transparente, más colaborativa y más humana.
Involucrarte desde hoy no es solo un acto de compromiso:
es una manera de asumir tu lugar en el futuro.
Porque la política, al final, no se trata de ellos, sino de nosotros.
Y si los jóvenes no ocupan esos espacios, otros decidirán por ellos.
Arantzazu Abreu Y Uriarte
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