Legado de Igualdad y Liderazgo; 72 años del voto femenino en México.

Por: Karla Rosales 22 de Octubre de 2025 | Ciudad de México

Hace setenta y dos años, las mujeres mexicanas conquistaron un derecho que cambió para siempre la historia política del país: el voto femenino. Aquel 17 de octubre de 1953 no solo se reconoció la igualdad ante la ley, sino también la capacidad de decidir, representar y transformar.
Hoy, con la primera mujer presidenta de la República, México reafirma el valor de aquellas pioneras que demostraron que la democracia no puede existir sin la voz y el liderazgo de las mujeres.

Un hito que consolidó la ciudadanía plena

El 17 de octubre de 1953, tras la reforma de los artículos 34 y 115 constitucionales, se reconoció oficialmente el derecho de las mujeres mexicanas a votar y ser votadas. Impulsada por el presidente Adolfo Ruiz Cortines, esta decisión integró a la mitad de la población al proceso democrático y sentó las bases de una nación más justa, libre e incluyente.

La historia del voto femenino representa más que una conquista jurídica: simboliza el reconocimiento de la dignidad y la capacidad política de las mujeres. Su ejercicio efectivo llegó en 1955, cuando por primera vez acudieron a las urnas para elegir diputadas federales, marcando el inicio de una nueva etapa en la vida pública del país.


La lucha que encendió el cambio

El sufragio femenino no fue una concesión, sino el resultado de una lucha profunda, constante y colectiva que comenzó a finales del siglo XIX.
Hermila Galindo, Elvia Carrillo Puerto, Amalia González Caballero, Florentina Villalobos Chaparro, Margarita García Flores y Juana Belén Gutiérrez de Mendoza fueron algunas de las voces que defendieron la igualdad desde el pensamiento y la acción.

Eventos como el Primer Congreso Feminista de Yucatán en 1916 abrieron el debate sobre los derechos civiles, laborales y educativos. Décadas después, los movimientos organizados —como el Frente Único Pro Derechos de la Mujer en 1935— consolidaron la presión social que hizo posible la reforma constitucional.
Su legado nos recuerda que los derechos no se piden: se conquistan con convicción, trabajo y dignidad.


El liderazgo femenino, presente y futuro

Hoy, México vive una nueva era de representación femenina: gobernadoras, legisladoras, alcaldesas y una presidentaencarnan la evolución del liderazgo que comenzó hace 72 años.
No obstante, la historia también enseña que los derechos deben protegerse y ejercerse con responsabilidad. La paridad política es un punto de partida, no una meta concluida.

El liderazgo de las mujeres no es solo participación, sino visión transformadora.
Cada generación tiene el deber de fortalecer lo alcanzado y asegurar que ninguna mujer sea excluida del espacio donde se toman las decisiones que modelan el país.

Transformación visible 

El voto femenino en México no fue el final de una lucha, sino el inicio de una transformación permanente.
Hoy, cuando la participación de las mujeres es visible en todos los niveles del poder público, su desafío es mantener viva la esencia de aquel movimiento: dignidad, solidaridad y propósito común.

La historia de 1953 sigue inspirando a un México donde el liderazgo femenino no solo representa un derecho conquistado, sino una fuerza ética que redefine el futuro democrático.

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