Pacientes recuperan la vista gracias a un microchip ocular desarrollado por Science Corporation
Por: Redacción SUMMA 05 de Noviembre de 2025 | Ciudad de México
Una nueva luz para quienes perdieron la visión
Cinco pacientes que habían perdido la vista han logrado leer, escribir y resolver crucigramas gracias a un revolucionario microchip ocular desarrollado por la empresa californiana Science Corporation.
El implante, del tamaño de un grano de arena, fue colocado con éxito en el Hospital de Ojos Moorfields de Londres, devolviendo a los pacientes una visión funcional después de años de ceguera.
Sheila Irvine, de 70 años, registrada como legalmente ciega, describió la experiencia como “algo de otro mundo”.
“Es hermoso, maravilloso. Me da tanto placer…”, comentó emocionada a la BBC tras volver a leer por primera vez en tres décadas.
Cómo funciona el microimplante retinal
El procedimiento consiste en insertar bajo la retina un microchip fotovoltaico de dos milímetros cuadrados, del grosor de un cabello humano.
El dispositivo trabaja en conjunto con unas gafas especiales equipadas con cámara de video, que captan las imágenes del entorno y las proyectan como luz infrarroja hacia el implante.
El chip convierte esas señales en impulsos eléctricos que estimulan el nervio óptico, permitiendo al cerebro reconstruir una imagen básica del entorno.
Con entrenamiento y práctica, los pacientes aprenden a reconocer letras, formas y patrones, recuperando funciones visuales esenciales.
“Es la primera tecnología que ofrece una visión útil para la vida diaria, como leer o escribir. Creo que es un avance importante”, explicó el oftalmólogo Mahi Muqit, responsable del ensayo clínico en el Reino Unido.
Un ensayo que marca un antes y un después
El estudio, publicado en el New England Journal of Medicine, involucró a 38 pacientes con atrofia geográfica, una forma avanzada de degeneración macular asociada a la edad, en cinco países europeos.
De los 32 pacientes que recibieron el implante, 27 recuperaron la capacidad de leer utilizando su visión central, y tras un año de seguimiento, mejoraron hasta cinco líneas en una tabla optométrica.
Sheila Irvine, una de las participantes, no cometió un solo error en las pruebas grabadas.
“Puedo leer mi correo, libros y hacer crucigramas y Sudoku. ¡Nunca pensé que volvería a leer, ni en sueños!”, dijo emocionada.
Una segunda oportunidad gracias a la ciencia
Sheila perdió la visión central hace más de 30 años y aprendió a vivir “como si tuviera dos discos negros” frente a los ojos.
Hoy, tras el implante, asegura sentirse parte de una revolución médica sin precedentes.
Aunque el proceso requiere meses de entrenamiento y concentración —la cámara del sistema solo enfoca una o dos letras a la vez— los resultados son prometedores.
El implante Prima, como se le conoce, aún no está disponible comercialmente, pero podría ser aprobado para uso clínico en el Servicio Nacional de Salud británico (NHS) en los próximos años.
“La tecnología avanza tan rápido que es increíble poder formar parte de ella”, concluyó Sheila tras leer en voz alta las letras de una tabla óptica.
Redacción SUMMA
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