Salud con visión integral, CDMX busca dar un gran paso en la salud pública

Por: Redacción SUMMA 05 de noviembre de 2025 | Ciudad de México

Un problema que trasciende lo médico

 

La obesidad es más que un diagnóstico: es un reflejo de nuestras dinámicas sociales, económicas y culturales. Por eso, reconocerla como una enfermedad crónica —como propone la diputada Brenda Ruíz Aguilar ante el Congreso de la Ciudad de México— no es solo una decisión médica, sino un acto de justicia social que implica corresponsabilidad ciudadana.

 

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut), siete de cada diez adultos en la capital viven con obesidad o sobrepeso. Este dato no solo alerta al sistema de salud, sino también a la sociedad: la alimentación, el sedentarismo, la desigualdad económica y la falta de información son factores que nos involucran a todos.

“Quienes la padecen requieren acompañamiento, tratamiento y apoyo institucional, no estigmatización ni exclusión”, enfatizó Ruíz Aguilar.

Responsabilidad compartida


Si bien la iniciativa busca reformar la Ley de Salud de la Ciudad de México para incluir la obesidad como enfermedad crónica, el cambio real depende también de la sociedad.


Las familias, escuelas, empresas y gobiernos locales deben asumir su papel en la prevención y cuidado colectivo. Promover entornos donde las personas puedan alimentarse bien, moverse más y sentirse acompañadas sin juicios ni discriminación es una tarea que requiere empatía y acción.


Educar desde edades tempranas, ofrecer menús saludables en escuelas, mejorar el acceso a alimentos frescos en zonas marginadas y garantizar espacios públicos seguros para hacer ejercicio son acciones comunitarias esenciales.

Combatir el estigma para sanar en conjunto


Uno de los puntos centrales de la propuesta de Ruíz Aguilar es la lucha contra la estigmatización. La obesidad no debe verse como un “fracaso personal”, sino como el resultado de entornos que dificultan la salud.

“Reformar la ley para reconocer la obesidad como enfermedad crónica es una decisión de salud pública y de justicia social”, señaló la legisladora.


La iniciativa contempla además campañas de sensibilización, atención médica y psicológica especializada, y la difusión de información sobre hábitos alimentarios saludables. Pero la verdadera transformación nacerá cuando como sociedad dejemos de culpar y empecemos a acompañar, comprender y apoyar.

Salud y comunidad: una sola meta


Enfrentar la obesidad requiere más que políticas: exige un cambio cultural profundo. La prevención comienza en casa, en la comunidad y en el lenguaje que usamos. Cada gesto de empatía y cada esfuerzo educativo ayudan a construir una ciudad más sana y justa.


Reconocer la obesidad como enfermedad es solo el primer paso. El siguiente es entender que la salud no se construye en soledad, sino con la participación activa de toda la sociedad.

“La obesidad no es un tema de unos pocos; es un espejo de cómo nos cuidamos como sociedad.”

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