Vanesa Garfias y el modelo Querétaro: resultados medibles en política pública para mujeres
Por: Redacción SUMMA 03 de Febrero de 2026 | Ciudad de México
En Querétaro, la política pública para las mujeres comienza a mostrar una diferencia sustantiva frente a otros esfuerzos municipales del país: tiene conducción, coherencia interna y resultados medibles. En el centro de esa ecuación aparece una figura que ha sabido operar más allá del discurso institucional: Vanesa Garfias Rojas, secretaria de la Mujer del municipio.
Su relevancia no proviene de la exposición mediática, sino de algo menos frecuente en la administración pública local: la capacidad de articular una estrategia integral, donde prevención de la violencia, educación y autonomía económica no funcionan como programas aislados, sino como partes de un mismo sistema.
Una secretaria que diseña política pública, no solo programas
El caso de la aplicación municipal Quidémonos es ilustrativo. Con alrededor de 700 descargas registradas a mediados de enero, la plataforma ha sido presentada como una herramienta de orientación, acompañamiento y acceso a información para mujeres que enfrentan o previenen situaciones de violencia.
El dato relevante no está únicamente en el número de descargas, ni en el hecho de que hasta ahora no se hayan activado llamadas de emergencia desde la app, sino en el enfoque preventivo que la Secretaría de la Mujer ha impulsado: facilitar información, rutas de atención y contacto institucional antes de que la violencia escale a una crisis.
La decisión de reforzar su difusión en transporte público y universidades revela una lectura estratégica del problema: la confianza y el acceso cotidiano son tan importantes como la respuesta inmediata. En términos de política pública, esto habla de una secretaria que entiende el fenómeno más allá de la reacción.
Educación como eje de autonomía y movilidad social
Otro de los pilares que consolidan el perfil de Garfias es la Universidad de las Mujeres, un proyecto que ya beneficia a 2 mil 200 alumnas activas y que en 2025 registró 2 mil 292 egresadas, incluyendo la primera generación de licenciatura.
Aquí no hay improvisación. La apertura de convocatorias que abarcan desde preparatoria hasta maestría, junto con esquemas de becas que cubren entre 40 y 70 por ciento tras estudios socioeconómicos, apunta a una visión clara: la educación como herramienta estructural de autonomía, no como política asistencial.
Desde la Secretaría de la Mujer, esta universidad se ha vinculado además con otros espacios municipales, como el Centro de Empoderamiento, generando un circuito donde formación académica y desarrollo económico se refuerzan mutuamente.
Autonomía económica: donde la política se vuelve tangible
El Centro de Empoderamiento para las Mujeres es quizá el indicador más contundente del alcance de esta estrategia. Durante 2025, 9 mil 562 mujeres participaron en 234 talleres y capacitaciones, y 468 emprendedoras lograron exponer y comercializar sus productos en espacios diseñados para ello.
Este componente no solo fortalece habilidades; impacta directamente en ingresos, formalización y redes económicas, elementos clave para romper ciclos de dependencia. No es casual que, de acuerdo con el IMCO, Querétaro lidere a nivel nacional en porcentaje de mujeres emprendedoras en la formalidad, con 36.4 por ciento, ni que mantenga bajos niveles de mujeres sin ingresos propios.
Detrás de esos números hay decisiones de diseño institucional: capacitación con enfoque empresarial, acompañamiento continuo y generación de espacios reales de comercialización.
Liderazgo técnico con lectura política
Con una población municipal donde más del 51 por ciento son mujeres, Querétaro enfrenta una realidad que muchas administraciones subestiman: las políticas de género son políticas de desarrollo económico y social. En ese contexto, el papel de la secretaria de la Mujer ha dejado de ser periférico.
Vanesa Garfias ha logrado posicionar su dependencia como un actor estratégico dentro del gobierno municipal, con programas evaluables, datos claros y una narrativa basada en resultados. No se trata de protagonismo personal, sino de liderazgo técnico que comienza a generar capital político.
La discusión que empieza a abrirse no es si estas políticas funcionan —los indicadores lo sugieren—, sino qué tan replicable es este modelo y qué lugar ocuparán sus liderazgos en la conversación pública de los próximos años.
En un entorno donde muchas secretarías de género operan sin incidencia real, Querétaro muestra que cuando hay conducción, la política pública deja de ser discurso y se convierte en estructura.
Redacción SUMMA
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