Un legado que trasciende las fronteras
Por: Redacción SUMMA 20 de Febrero de 2026 | Ciudad de México
En el ecosistema empresarial mexicano existen perfiles que administran estructuras… y otros que construyen legado. Arnoldo de la Rocha y Navarrete pertenece, sin titubeos, a la segunda categoría. Socio fundador de Pollo Feliz, ha convertido una receta tradicional en un activo cultural con presencia internacional y más de 1,000 sucursales operando bajo un mismo estándar de identidad.
Su historia no inicia en una oficina corporativa, sino en la Sierra Tarahumara, en la comunidad de Zarupa. Ese punto de partida no fue una limitante: fue el diferencial competitivo que definió su visión. Mientras otros construyen desde el capital financiero, él edificó desde el capital humano.
Del surco al éxito: el territorio como escuela
La narrativa de Arnoldo no responde a manuales académicos; responde a experiencia de campo. De caminar descalzo en su infancia a liderar una estructura que genera empleo para más de 20,000 familias en México y Estados Unidos, su trayectoria es un caso de escalamiento con raíz.
Su filosofía es clara: una empresa no es únicamente un punto de venta; es un nodo de desarrollo comunitario. Bajo su liderazgo, Pollo Feliz no solo comercializa alimentos preparados al carbón; posiciona un símbolo de mexicanidad replicable y competitivo.
El crecimiento no ha sido fortuito. Ha sido consecuencia de una cultura organizacional centrada en disciplina operativa, cercanía con franquiciatarios y una narrativa aspiracional que conecta con el emprendedor de primera generación.
“El Sueño Mexicano” como plataforma de transformación
Más allá de la expansión comercial, Arnoldo ha impulsado una cruzada narrativa a través de su conferencia magistral “El Sueño Mexicano”, una propuesta que redefine la conversación sobre migración, mérito y oportunidades locales.
Su tesis es directa: el desarrollo no se importa; se construye. Promueve la idea de que lo hecho en México puede competir en estándares globales si se ejecuta con valores, ética de trabajo y visión de largo plazo.
Este enfoque trasciende el discurso. Se traduce en programas de apoyo a comunidades rurales, formación constante de colaboradores y apertura estratégica de sucursales en zonas donde el empleo formal representa movilidad social real.
La pluma como extensión del liderazgo
Arnoldo entendió que el liderazgo también se institucionaliza a través de la palabra escrita. En obras como Tierra perdida y Sueño Mexicano, comparte una visión empresarial que no gira en torno al margen de utilidad, sino al propósito.
Sus textos se han convertido en referencia para nuevas generaciones de emprendedores que buscan escalar sin desprenderse de su identidad. No es únicamente una historia de negocios; es un modelo mental de crecimiento con raíces.
Un legado con visión país
En un entorno donde la confianza empresarial es un activo escaso, Arnoldo de la Rocha y Navarrete ha consolidado reputación combinando expansión, coherencia y presencia territorial.
Su apuesta no ha sido replicar fórmulas extranjeras, sino profesionalizar lo propio. Transformar tradición en sistema. Convertir cultura en modelo de negocio.
Porque en el México contemporáneo, la grandeza no se mide exclusivamente por la facturación.
Se mide por la capacidad de generar movilidad, identidad y futuro compartido.
Y en la mesa que él ha construido, el progreso no es individual: es colectivo.
Redacción SUMMA
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