Economía mexicana: resiliencia y liderazgo hacia 2026

Por: Karla Rosales 21 de Octubre de 2025 | Ciudad de México

Tras un 2025 de moderado crecimiento y tensiones comerciales, México se prepara para un nuevo ciclo de recuperación económica en 2026. En un contexto internacional marcado por la incertidumbre y los cambios estructurales del comercio global, la nación latinoamericana se perfila como un actor estratégico en la región, sustentado en su estabilidad macroeconómica, su capacidad de adaptación y el renovado dinamismo de su sector productivo.

La renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) emerge como un factor determinante. Su desenlace podría redefinir la competitividad regional y consolidar nuevas oportunidades para la industria mexicana, especialmente en sectores de alto valor agregado. A ello se suma la expectativa positiva que genera el Mundial de Fútbol 2026, evento que México coorganizará junto con Estados Unidos y Canadá, y que promete activar inversión, turismo e infraestructura a gran escala.

En medio de un panorama global desafiante, el país reafirma su vocación por el liderazgo económico con propósito, apostando por la confianza, la estabilidad y la colaboración internacional como motores de desarrollo.

Factores de impulso y desafíos estructurales

De acuerdo con una encuesta de Reuters, los analistas proyectan que el Producto Interno Bruto (PIB) mexicano crecerá 1.3% en 2026, tras un aumento estimado de 0.5% en 2025, lo que refleja una recuperación gradual pero sostenida.

Este repunte estará impulsado por una política monetaria más flexible, el avance de proyectos de infraestructura y la mayor confianza del sector privado en el entorno comercial. Como señaló Marcos Arias, economista sénior de GBM, la combinación de inversión pública, estímulo monetario y el impacto del Mundial servirá como catalizador económico de corto plazo, especialmente en turismo, construcción y servicios.

Sin embargo, los riesgos inflacionarios se mantienen latentes. El consenso estima una inflación de 3.8% para 2025 y 3.7% para 2026, niveles cercanos al límite superior del objetivo del Banco de México. La reducción de la brecha de producción y los aranceles a las importaciones chinas podrían presionar algunos precios, advierte José Sánchez, economista jefe de HSBC México.

A nivel político y comercial, el Congreso mexicano continúa debatiendo ajustes arancelarios para equilibrar la competencia con productos asiáticos, mientras el gobierno busca preservar la estabilidad y fortalecer la cadena de suministro nacional.

Aunque persisten las tensiones derivadas de los aranceles estadounidenses, el liderazgo mexicano apuesta por el diálogo, la diplomacia económica y la diversificación de mercados para sostener la competitividad.

Una visión de liderazgo y transformación

Más allá de los números, la economía mexicana atraviesa un momento de redefinición estructural. La transición hacia un modelo de crecimiento más innovador, sostenible y centrado en el talento humano será clave para aprovechar el contexto global y convertir los desafíos en oportunidades.

El liderazgo público y empresarial tiene hoy la oportunidad de construir una narrativa de transformación, basada en productividad, inclusión y propósito. México no sólo busca recuperarse: busca consolidarse como referente regional de resiliencia económica, integrando tecnología, educación y colaboración internacional en su estrategia de desarrollo.

De cara a 2026, el país se perfila como un ejemplo de cómo la visión estratégica y la cooperación global pueden marcar la diferencia entre la incertidumbre y el progreso sostenible.

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