El filo de la política: juventud, liderazgo y dignidad democrática en México

Por: Claudia Noriega 10 de Marzo de 2026 | Ciudad de México

En muchas ocasiones me cuestiono ¿Qué tan complicada y segura es la política hoy en día? ¿Cuáles son los retos reales para los jóvenes interesados en la misma? Si bien, se critica a la vieja escuela por ciertas ineficiencias o no estar “a la vanguardia”, la política actual no es muy buena que digamos. Mi recomendación, llegar al punto conciliatorio donde los intereses similares se unan y así se enriquezcan la una a la otra.

No se puede hacer lo mismo de siempre y esperar resultados distintos, simple lógica, pero para ello realicemos un análisis crítico de nuestra política interna mexicana.

Los códigos que se perdieron

Códigos de honor y respeto que se entendían de forma intrínseca, protocolos que se respetaban al pie de la letra y se perpetuaban sin exteriorizarse o mencionarse, diplomacia efectiva, convicciones e ideales que se defendían con un impecable discurso fundado y motivado, pero lamentablemente hoy en día el simple hecho de pedir el uso de la palabra en tribuna sin ser interrumpido, ya es demasiado.

Es inaceptable el hecho de que nuestros recintos legislativos parecen mercados de quinta y ver cómo hoy en día la tolerancia va en descenso, ya que las ideas se convierten en trincheras, los ciudadanos en enemigos, el diálogo en guerra. Desgraciadamente el peso está en quien grita más fuerte y no en quien dice la verdad y propone soluciones.

La política no es para los débiles de convicciones

Por otra parte, la política es para quienes tenemos las faldas y pantalones bien puestos, pero me niego a aceptar que vivamos en un México donde los homicidios y los ataques a los agentes del cambio estén normalizados y sean cifras en aumento. Asimismo, el hecho de ejercer el liderazgo crea un ambiente donde los días sean contados y la seguridad a la integridad de los legisladores esté en duda.

Patria antes de color

Es momento de que la política verdadera se construya y empiece a unir voluntades, es momento de crear ciudadanos de excelencia. Se debe fortalecer una democracia auténtica, libre y ejemplar, no un odio disfrazado de ideología porque en esta guerra todos pierden, y por ende la sociedad se fractura y corrompe.

Dicho lo anterior, es claro que hay una ardua labor en dignificar la política, por lo cual destaco una de mis frases: “Patria antes de color”. Que no se nos olvide, esto es por y para México.

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