Irma Hernández y el modelo de gestión que transforma San Miguelito desde el territorio
Por: Redacción SUMMA 10 de Febrero de 2026 | San Miguelito, Panamá
En la política local, los proyectos que transforman de verdad no suelen anunciarse con grandes discursos, sino con decisiones técnicas bien ejecutadas y alianzas comunitarias sostenidas. El caso del Barrio Ecológico – Vereda 15, desarrollado junto al río Matías Hernández, sintetiza con claridad el enfoque que ha venido consolidando la administración de Irma Hernández al frente del municipio de San Miguelito.
No se trata solo de una intervención urbana. Es una definición de modelo de gobierno.
Del punto crítico al espacio digno
La intervención parte de una realidad incómoda: un punto de acumulación de residuos sólidos que durante años representó un riesgo ambiental directo para la Bahía de Panamá. La decisión de transformar ese foco de degradación en un espacio público digno, funcional y ambientalmente responsable marca una diferencia sustantiva frente a administraciones que optaron por la contención temporal en lugar de la solución estructural.
El proyecto no se diseñó desde el escritorio. La ubicación y el modelo de operación se definieron junto a la comunidad, mediante un proceso participativo que permitió comprender dinámicas sociales, culturales y ambientales del sector. Este enfoque revela una constante del liderazgo de Hernández: planear con la gente, no solo para la gente.
Gestión ambiental con visión comunitaria
El Barrio Ecológico – Vereda 15 busca algo más ambicioso que la limpieza: construir un pequeño barrio ecológico organizado, basado en un modelo innovador de gestión de residuos y convivencia con el entorno natural. La intervención evita que toneladas de desechos lleguen al océano, pero también reconfigura la relación entre comunidad, espacio público y naturaleza.
La participación de Fundación Natura como entidad responsable de los fondos, y su trabajo en diseño participativo, gestión cultural y sensibilización ambiental, refuerzan el carácter técnico y transparente del proyecto. No es filantropía improvisada; es gobernanza ambiental articulada.
Alianzas que convierten retos en resultados
El crecimiento del proyecto fue posible gracias a una coordinación institucional efectiva. La Alcaldía de San Miguelito aportó cuadrillas, gestión operativa e inspección técnica; la Junta Comunal de José Domingo Espinar sumó personal de campo y apoyo logístico. Este esquema demuestra que cuando la administración municipal asume un rol articulador, el impacto se multiplica.
Aquí se expresa una de las fortalezas del liderazgo de Irma Hernández: convertir la cooperación interinstitucional en política pública tangible, no en fotografía protocolaria.
Orden administrativo como condición del impacto
Este tipo de proyectos no ocurren en el vacío. Son posibles porque la administración municipal ha impulsado un reordenamiento profundo de la gestión y las finanzas públicas. La reorganización de la nómina, la mejora en la eficiencia operativa y la mayor recaudación histórica del municipio —superior a 17 millones de dólares— generaron capacidad real de gestión.
A ello se suma la presentación de denuncias por irregularidades administrativas previas, una señal clara de que la transparencia y la rendición de cuentas no son retórica, sino parte del rediseño institucional.
Servicios públicos y planeación con horizonte
El énfasis en la gestión de residuos sólidos, la limpieza urbana, la atención al contribuyente y los proyectos comunitarios —como academias deportivas y programas integrales de limpieza— configuran una agenda coherente: mejorar condiciones urbanas mientras se reconstruye confianza ciudadana.
La implementación del Plan Estratégico Institucional 2025–2029 confirma que no se gobierna al día, sino con visión territorial de mediano plazo, articulando infraestructura, servicios y desarrollo urbano en uno de los municipios más complejos del área metropolitana de Panamá.
Un liderazgo que se mide por lo que deja
El Barrio Ecológico – Vereda 15 es una prueba concreta de que la política municipal puede ser eficaz, técnica y humana al mismo tiempo. No es un proyecto aislado, sino una pieza dentro de una estrategia mayor: fortalecer institucionalidad, ordenar finanzas y traducir planeación en impacto real.
En un entorno donde muchos gobiernos locales se quedan en la promesa, la gestión de Irma Hernández empieza a dejar algo más valioso: precedentes replicables. Y en política pública, eso es una forma sólida de liderazgo.
Redacción SUMMA
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