Pastorelas mexicanas: tradición viva que conquista Generaciones

Por: Redacción SUMMA 20 de Noviembre de 2025 | Ciudad de México

La magia viva de las pastorelas mexicanas

Las pastorelas mexicanas son una de las expresiones culturales más queridas del mes de diciembre. Su origen se remonta al siglo XVI y hoy, cinco siglos después, continúan siendo un puente entre historia, fe, teatro y convivencia comunitaria.

Los primeros registros apuntan a 1527, cuando en Cuernavaca se representó “La Comedia de los Reyes”, considerada la primera pastorela formal. Con el tiempo, estas puestas en escena comenzaron a narrar el peregrinar de José y María, incorporando relatos sobre los pastores y los obstáculos que enfrentan para llegar a Belén. Desde entonces, la esencia ha sido la misma: la eterna lucha entre el bien y el mal con un toque festivo profundamente mexicano.

De lo litúrgico a lo teatral

En el siglo XIX, las pastorelas evolucionaron hacia un formato teatral más estilizado cuando José Joaquín Fernández de Lizardi presentó “La noche más venturosa”, ya con actores profesionales y un lenguaje más culto. Este punto marcó la transición hacia las pastorelas modernas, donde lo sagrado convive con el humor, la música, los personajes cotidianos y la picardía que caracteriza al teatro popular.

Actualmente, la tradición se mantiene viva en teatros, plazas públicas, escuelas y centros culturales de todo el país durante el mes de diciembre. Las pastorelas continúan renovándose sin perder su esencia, incorporando elementos contemporáneos que conectan con nuevas audiencias.

Tepotzotlán: escenario emblemático de una tradición eterna

Entre todas las representaciones del país, destacan de manera especial las pastorelas de Tepotzotlán, reconocidas internacionalmente por su calidad escénica y su belleza arquitectónica. La icónica Hostería del Convento, parte del complejo que resguarda el Templo de San Francisco Javier y el Museo Nacional del Virreinato, es el escenario ideal para una puesta en escena que honra la tradición con profesionalismo, talento actoral y un guion cuidadosamente elaborado.

La experiencia incluye una posada tradicional, música en vivo y los sabores de la temporada: tamales, buñuelos, ponche, champurrado y pozole. La jornada culmina con un espectáculo de fuegos artificiales que convierte la pastorela en una celebración completa para visitantes nacionales y extranjeros.

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