“Las bombas no destruyeron el programa nuclear”: informe filtrado del Pentágono contradice a Trump

Por: Redacción SUMMA 25 de Junio de 2025 | Ciudad de México

Un informe preliminar de inteligencia elaborado por el Pentágono ha puesto en entredicho la narrativa oficial de la Casa Blanca: los recientes bombardeos de Estados Unidos contra instalaciones nucleares iraníes no destruyeron el programa nuclear de Teherán, y apenas habrían conseguido retrasarlo por unos meses.

Según reveló la cadena CBS, que tuvo acceso a la evaluación confidencial elaborada por la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), las reservas de uranio enriquecido de Irán no fueron eliminadas, y las centrifugadoras clave permanecen prácticamente intactas. Las instalaciones subterráneas —profundamente reforzadas en sitios como Fordo, Natanz e Isfahán— habrían resistido en su mayoría los embates de las llamadas bombas antibúnker.

A pesar de ello, el presidente Donald Trump ha sostenido públicamente que “las instalaciones nucleares de Irán están completamente destruidas”, acusando a los medios de “intentar denigrar uno de los ataques militares más exitosos de la historia”. Desde su red Truth Social, advirtió además que la filtración del informe se debe a “un fracasado de bajo nivel en la comunidad de inteligencia”.

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La discrepancia de fondo

Estados Unidos cuenta con 18 agencias de inteligencia, lo que permite múltiples interpretaciones sobre un mismo suceso. En este caso, funcionarios anónimos confirmaron a medios estadounidenses que el ataque solo habría retrasado el programa nuclear iraní entre dos y cuatro meses, dependiendo del ritmo con el que Teherán logre restablecer las instalaciones.

Fuentes citadas por CBS aseguran que, incluso antes del bombardeo, parte del uranio enriquecido fue trasladado a lugares seguros. Las bombas de 14 mil kilos utilizadas —las GBU-57A/B MOP— apenas sellaron entradas y dañaron estructuras superficiales, pero no alcanzaron las áreas subterráneas críticas, donde se concentra el núcleo operativo del programa.

Imágenes satelitales de Maxar Technologies muestran grandes cráteres en la superficie de la instalación de Fordo, aunque no permiten evaluar el nivel de daño real en las profundidades. A pesar de estas limitaciones, tanto el secretario de Defensa, Pete Hegseth, como voceros del gobierno israelí, celebraron la ofensiva como un éxito estratégico.

“Nuestra campaña de bombardeos anuló la capacidad de Irán para crear armas nucleares”, declaró Hegseth, quien criticó a “cualquiera que diga lo contrario” por intentar socavar al presidente.

Persiste la duda estratégica

El congresista Brad Sherman, miembro del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, cuestionó el mensaje ambiguo del gobierno de Trump. “No han explicado si destruyeron las centrifugadoras o si simplemente mermaron las reservas. Y por los indicios disponibles, parece que no alcanzaron ninguna de las dos”, señaló en entrevista con la BBC.

El sitio saudí Al Hadath, citando a fuentes israelíes, informó que gran parte del uranio enriquecido permanece sepultado bajo los escombros, lo que complica su recuperación inmediata, pero no la imposibilita. El experto David Albright, del Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional, advirtió que Irán enfrentará “años de reconstrucción” si desea reactivar sus capacidades, aunque lo hará bajo “intenso escrutinio”.

Tensión controlada, pero latente

Tras los ataques del sábado, Irán respondió con un lanzamiento de misiles hacia la base aérea de Al-Udeid en Qatar, donde operan tropas estadounidenses. El ataque fue interceptado sin víctimas. Desde entonces, y con mediación del gobierno catarí, se alcanzó un alto el fuego entre Irán e Israel, negociado directamente por Trump.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró que el operativo permitió eliminar dos amenazas: la aniquilación nuclear y la destrucción mediante misiles balísticos. No obstante, fuentes iraníes insisten en que sus instalaciones fueron evacuadas con anticipación y no sufrieron pérdidas relevantes.

Irán sostiene que su programa tiene fines estrictamente pacíficos, aunque ha amenazado con reactivarlo “si la agresión ilegal no cesa”. La incertidumbre sobre el verdadero impacto de los bombardeos podría determinar el rumbo de los próximos meses en una región donde las tensiones no terminan de disiparse.

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